Hace 24 años se me ocurrió viajar al futuro para advertirme sobre algo muy trascendente que me había pasado, y que, por algún motivo de orden superior, era importantísimo recordar tal día, en el futuro.
Ese día era hoy.
Llamentablemente, con 7 años de edad no tenía cómo saber que ya no viviría en la casa de mis padres o que me habría cambiado de ciudad, y peor aún, no imaginaba que aquello tan importante para mí hace 24 años, el día de hoy no tenía relevancia alguna.
Me gustaría poder viajar al pasado y evitar que mi yo de niño haga ese viaje inútil, decirle que lo reserve para otra oportunidad, una que sea de verdad importante. Pero no se puede. Es una lástima, pero no hay nada que hacer.