Esos expertos conshesumadres advierten cada uno de mis movimientos, de mis entusiasmo por entrarle más allá de sus límites. Porque yo quiero ser blanco y negro, lo menos gris posible.
Ellos inventaron que los extremos son malos, que no hay blanco ni negro, y que los matices de gris explican mejor el mundo. Yo no me banco esa explicación. Prefiero transitar el blanco un rato, después el negro, y después el blanco otra vez. Como los anfibios que son capaces de vivir en la tierra y en el agua (y nadie les anda diciendo "ah, amigo cocodrilo, usted debería decidirse o encontrar un punto medio entre su tierra y su agua).
El discernimiento de estos tipos elevados me saca de quicio, es como la fábula de los 3 chanchitos. El chancho qlo que construye su casa con ladrillos agarra una bandera valórica que según él es la única q funciona. Los otros dos chanchos weones, por no hacer una casa sólida, cagaron frente al lobo malo que se los quería comer. La cosa es que ya no hay Lobo, o en estos días el Lobo ya no sopla así que da lo mismo si la casa tiene cimientos sólidos o no. Por eso la bandera valórica del chancho qlo ese es tan desagradable. Amigo chancho, no voy limitarme a pensar bien ni pensar lindo porque a ud se le pare la raja. Nosotros nunca aprendimos de la intensidad zen, y ante todo queremos jugar, no andar pegando ladrillos pq ud se cree mejor q nosotros.
Le deseo una muerte dolorosa al chancho ese, y a los que sacan fotitos tb.