miércoles, 17 de septiembre de 2025

Panegírico para Vicente Cifuentes

Hay gente con la sensibilidad de un camión. Por suerte hay otros que no, personas que parecen haber acaparado la sensibilidad de la humanidad entera.
El resto, los que no somos de ese grupo, nos sentamos cómodamente a mirar su show. Apreciamos su destreza en el arte hastabqbla obra se vuelve nuestra, como si nuestro saberlos nos hiciera tan iluminados como ellos.
Y por esto les debemos mucho. Como a este señor Cifuentes, que escribió esta canción tan bella, y eso ya es suficiente para que se pase el resto de su vida regocijándose de su inmortalidad. 
En fin, gracias Vicente.

*esta cuestión fue escrita a propósito de otro tema del loco, pero el maldito hijo de puta lo hizo d nuevo, se sacó otro temazo q me rompió la cabeza.

domingo, 14 de septiembre de 2025

not to touch the earth

No pises el césped. 
No hables del cuerpo ajeno.
No escupas al cielo.
No te metas en batallas q no son
No gastes energía de más. 
No flipes de más. 
No hinches las pelotas.
No te drogues.
Dosifica, siempre resérvate algo.
Elimina tu singularidad,
Hasta q te mimetices con tus pares.
Despójate de tus inventos.
Las creaciones y la creatividad 
Son virtudes divinas.
Y recuerda no endiosar a nadie.
Cuando pones las virtudes de la gente sobre la mesa
Te vuelves vulnerable y más bajito q ellos.
En la tierra donde nadie es dios
Somos todos idénticos, calcados, aburridos, armónicos, deslavados.
En cambio, en la tierra donde a todos se les permite ser dioses
Reina el caos y nada es estable, 
El contenido pega más fuerte q la forma 
Nadie vigila si pisas o no el césped 
Nadie es tan delicado como para no asumir su propio cuerpo.
A nadie le preocupa saber si te tragas tu escupo.
Pero si a alguno de nuestros pares se la cae la sonrisa
Te aseguro q allá vamos a partir
A recogerla o a inventarle una nueva.
Y después todos a bailar
Y a brindar otra vez por la impredecible inestabilidad. 

jueves, 11 de septiembre de 2025

el amor más grande

 

Saul y Kim no fueron pareja, fueron corte real en un reino inventado: él, bufón con peluca torcida; ella, reina con sonrisa de cuchillo.

Juntos firmaron condolencias falsas, montaron funerales vacíos y regalaron flores envenenadas de risa.
No amaban como santos ni como héroes: amaban como villanos íntimos, celebrando la desgracia con brindis de café barato.

Si el amor verdadero existe, tal vez es eso: dos locos que convierten el luto en broma privada, dos almas que hacen del desastre su ceremonia nupcial.