lunes, 25 de enero de 2021

Viento

Un día el viento se detuvo.
Lo había llevado a los más bellos palacios, a las tierras más fértiles del reino.
Lo sacudió con gentileza por los territorios libres que solo saben de dicha.
No le pidió nada a cambio.
Le permitió saborear manjares reales.
Lo elevó por las nubes, los cielos y las cimas más altas.
Sin pedirle nada, absolutamente nada.
Pero llegó el día en que el viento dejó de soplar.
Se imaginan el espanto de este pobre ser humano? Acostumbrado a desplazarse empujado siempre por el viento, casi levitando, sin tener que aprender a caminar, a dominar el trote, a sostenerse en pie?
Fue un golpe durísimo, y aunque lo dejó revolcándose de dolor en el suelo, no fue nada más que eso. 
Así pues, se puso de pie y comprobó que sabía caminar, que dominaba el trote a la perfección, y sobre todo que era capaz. Y que esta soledad que le presentaba desdicha y desencanto, también le alumbraba rincones que no sabía que le pertenecían.
Rincones que le hicieron volver a la vida. Solo frente a un mundo que no lo iba a esperar, le sirvieron para amortiguar las horas de oficina y el delirio de insignificancia que insistía en golpearle el estómago.
Volvió a la vida. Sin la vitalidad de la que solía jactarse, pero con ganas de vivir. Le costaba conciliar el sueño y levantarse cada día, pero aún así sentía el pequeño pulso que lo ponía en pie.
Y con eso le bastaba por ahora.

sábado, 16 de enero de 2021

Lady blue

No me gusta el blues.

Pero loco, cómo no te va a gustar el blues.

Así no más.

Un tema, aunque sea un tema blusero?

No pasa na'

Mira, yo tengo una teoría, la música (sobre todo la música popular), como arte que entra por el oído y todo, es un tipo de expresión que, ante todo, sirve para contar historias. Osea que su principal objetivo es abrir y cerrar un mundo en 3 minutos, y lo que nos gusta de ella, son esos cuentos breves que nos hacen sentido, que se nos meten por los nervios y nos arrancan sonrisas o lágrimas, o nos mueven el cuerpo y nos revuelven el pelo.

Entonces, como todo se trata de historias, en el estilo que sea, siempre va a haber alguna historia que te presente sentido, siempre, es cosa de probabilidad. Tiene que haber por ahí algún blusero que cuente historias en tu frecuencia, y que te cale hasta los huesos por la historia, musical o narrada, por el mundo que te abre en la cabeza, por el pulso que te sube al cerebro, tiene que haber, es cosa de esperar y dejarse encantar.

Mi abuelo siempre decía que no se puede confiar en nadie que no delire, aunque sea un poquito, con algún tema de los Beatles. Yo le encuentro cada vez más razón. Me causa desconfianza la persona que niega a los Beatles como quien niega a dios. Ellos son el principio, la piedra fundacional que se dejó ver en la historia de la música popular, y con esa ventaja se metieron en una cantidad de historias que fácilmente puede abordar cualquier gusto, contaron tantos cuentos y de tantas formas, que es casi imposible que haya algún ser humano que no enganche, al menos con uno.

Me acuerdo del día en que mi abuelo me contó esto. Yo tenía como 4 o 5 años, y fue la misma mañana que murió,  de hecho, fueron sus últimas palabras.

Estábamos en el patio de su casa, él pelaba una naranja y me hacía bromas con las cáscaras, de pronto tomó una regadora y nos pusimos a correr por la huerta, chorreando las plantas y payaseando. Justo en eso empezó a sonar en la radio una canción de los Beatles. Yo, que no gustaba de la música fuera de los temas infantiles que solían poner mis papás en casa, grité fuerte No me gusta!

Mi abuelo se rio como para adentro y paró de correr alrededor de la huerta, se agachó y me pidió que me acercara, se puso serio, como pocas veces se ponía conmigo, y me dijo Hijo, tengo que decirte algo muy importante, nunca, por el motivo que sea, confíes en nadie que....

En medio de su gran frase se acabó repentinamente la radio, y él como que se asustó, se asustó mucho (eso pensé yo en ese momento, después me explicarían que le estaba dando un paro cardíaco), y me abrazó fuerte. Me dijo que me quería mucho y se esforzó un montón por terminar la frase de los Beatles. Justo cuando pronunció la última palabra, se desplomó, y nunca más despertó.

Ya, está bien, a mi abuelo le gustaba mucho el Padrino, y claro que la historia de arriba es falsa. En realidad me contó lo de los Beatles mientras viajábamos en su auto camino a mi casa después del colegio.

lunes, 11 de enero de 2021

Buscando a Wally


Wally se ha escondido toda la vida, como un acto lúdico y de tierna defensa personal, se ha camuflado tanto como ha podido escapando a los ojos de varios. No le importa mucho si lo pillan o no, si acaso lo sorprenden encendiendo un cigarro o meneando una bandera revolucionaria. Le importa un comino eso. Ahora le resulta divertido.
Dotado de su inmortalidad, ha posado por varias épocas de la historia frente a los ojos de los dinosaurios y de los torpes vanguardistas. En cada año, en cada nuevo juego, se frota las manos a la espera de las miradas reprobatorias de los que envejecieron, de los entusiastan que lo buscan como si fuera un grial santo, y de los nuevos ojos que más bien lo ignoran.
Estos últimos son los que más disfruta, los nuevos, porque son ellos los que lo desafían,  los que lo obligan a renovar su juego, a inventarse nuevos trajes y formas para ocultarse, a llamarles la atención y generarles interés. Los otros ya están perdidos, los otros quedaron atrás, los más viejos desdeñando sus novedades y los del medio idealizándolas. A Wally no le interesan, sólo se preocupa ahora por despertarse en los ojos de la vanguardia, de la sangre nueva y llena de inocentes y vagas premisas.
Búsquenme! Dice Wally, sigan buscándome para que no se acabe mi juego, mi obsoleto y aburrido juego.