domingo, 17 de mayo de 2020

Las lunas de Júpiter

El espanto remojado en anestesia
Un fetiche apocalíptico 
Alimentado hasta el empacho
De celuloide y tecknicolor 
Ahí donde las papas queman 
No me salva la cuarentena
Ni mi amor ni mi alegría 
Ni mi ascetismo ni mi soledad
Pero me salvo igual
Aunque sea otra cosa
Una pasión tal vez
Una telaraña o una estrella
Una cosa rara y sin nombre
Que me gasta las penas
Que me busca adentro del pozo
Y me habla 
Una voz aquiescente
Que me atornilla las libertades
Que no me deja en paz
Y se indigna si no le hago caso
Son las lunas de Júpiter
Envueltas en trompetas
Revueltas y endulzadas
Al servicio de mi buen genio
De mi mal genio y del más o menos.