martes, 29 de noviembre de 2022

El Señor del Planeta Numir

 Cada vez que me cruzo con mis bullers me asalta una urgencia de que se haga justicia. Es un impulso imprudente y sobre todo inevitable, en que necesito ver q paguen por cada pedacito de piel que me sacaron.

En esa calentura invento torturas bien inocentes, y finalmente la ilusión que más me satisface es la de que mis espectadores me dan la razón y condenan a quien corresponde.

Al verme tan estúpidamente ridículo se me empieza a bajar la adrenalina, y me aparece un estado zen que no debe durar más de 5 segundos. Luego me toca elegir. 

Y elijo irme a Numir. Y me convierto en el Señor del Planeta Numir.

Es mi planeta y hay navidad todos los días, los bullers ahora son mis panas y me traen regalitos. Y aunque pudiera sonar perfecto, ni siquiera aquí en mis reinos soy capaz de soltar su mano muerta.

viernes, 4 de noviembre de 2022

La Fama

Cuatro canciones para hablar (casi) de lo mismo.

Las dos primeras, el Findesemana y la Rosalía, levantan a una Fama maldita, como una cosa rara que te puede ser tanto bien como mal. Lo mismo hacen Bowie con Lennon. El último metió la letra a uno de los temas más requetecontra pulentos del Duke Blanco (dale color qlo!), Pero al final van pallá mismo, a la condenada fama que tiene dos filos.

En fin, los pobrecitos ídolos que son taaaan famosos que no pueden lidiar con la fama y sus excesos, ah! pero lo comido y lo bailado...

Y por el otro lado, los grandiosisisisimos Babasónicos con su Putita, para decirnos que la fama vale pirulín si es que no se obedece la misión básica: agarrar la galletita, probarla con devoción, y dp pasarla al siguiente, y así y así. De eso se trata, que eso tan fascinante que encontraste se pueda compartir y todos felices como ermanos y blablabla.

Luego mis favs, El Kuelgue (con el vocalista de los babas, coincidencia? No lo creo), para invitar a la mismisima Rosalía a que use su fama para que el sabor se vuelva primavera, para que la Rosalía no sea un puro heladito que uno se come una tarde de primavera, y que en cambio pueda ser la primavera misma (algo así como más para todos que para unos poquitos). Eso sí, hay que entrar a la secta dudosa del Piano Bar.

Todo esto bien puede ser un delirio de un ser humano excedido en serotonina, pero me permito el margen de la interpretación libre y los desvaríos poco elegantes, por qué? Porque puedo no más, jeje.

Las Aventuras de Sir Melchor Pt. 5*

*Los lanzamientos 2, 3 y 4 lamentablemente no pasaron el filtro editorial.

Hoy me urge contar una historia que no tiene mucho que ver conmigo. Aunque por supuesto soy el protagonista, es el Amo el que aparece a darle waraca al cuento.

Resulta que estaba yo descansando al sol, mientras esperaba que el Amo volviera de quién sabe a dónde va cuando me deja solito en el depa, y de pronto tocaron la puerta. Olía al Amo, pero diferente. Tocó varias veces la puerta hasta que me arriesgué y abrí con mis patas súper pulentas.

Era el Amo, pero en una versión mini. Estaba apurado, decía que buscaba al Amo adulto para decirle algo IMPORTANTÍSIMO. Le expliqué que el Amo adulto había salido, que ni idea de a qué hora volvía, pero que yo lo podía ayudar (me senté, inflé el pechito, y saqué la lengua con orgullo). Él me dijo eso tan importante que tenía que explicarle al Amo adulto, así bien solemnemente, como para que no se me fuera a olvidar niuna palabra.

Lo que vino fue mi ataque de risa (y debo pedir disculpas por eso, porque cuando me río mucho se me cae la baba escandalosamente), y la sorpresa del Amo mini.
Le tuve que explicar a este viajero del tiempo que justamente ayer, sí, ayer mismito, al Amo adulto le había caído la teja sobre eso tan importante, y que andaba todo cocoroco y con el ánimo en las nubes.

El pobre Amito puso una cara de alegría que no te explico, se le cayeron un par de lágrimas y se fue caminando apurado.
El Amo nunca se enteró, o eso quiero creer yo, porque la verdad no quiero ver su cara cuando se entere que sé abrir la puerta de la casa.