domingo, 12 de abril de 2026

The Clash

Puede que usted no lo sepa, pero hay una banda conocida como la Única Banda que Importa, y por qué se preguntará? O basado en qué pelotudo ranking alguien podría elevar tanto a un grupito de músicos como para ponerlos más arriba que los Beatles o Elvis o los Stones? Bueno es bien simple:

Cuando una fuerza se encuentra con otra, lo más lógico es que se produzca un choque. Una explosión, o como le dicen en inglés: The Clash.

Ese pequeño fenómeno permite aludir a la creación del universo, como fuerzas que chocan, o a la aparición de la humanidad y su supremacía, como fuerza natural dentro del planeta.

Y lo mismo sirve para explicar el típico desencuentro entre izquierda y derecha, o las guerras en nuestros días, o las guerras de hace siglos y así patrás, siempre como fuerzas contrapuestas.

Sucede que en cada presente, surge la necesidad social de ubicarse en uno u otro bando, ser la fuerza que mueve o la que aguanta, y ahí al parecer toca definirse.

Pero la única banda que importa tuvo la sutil ocurrencia de tomar otro camino, en vez de definirse como los buenos o los malos, ellos prefirieron autodenominarse como el choque mismo. Algo más parecido a la vida real y más honesto con la temporalidad de las cosas. Ser el choque y desde ahí probar a ser humano, como que en vez de entender el error, simplemente haiga que asumirlo y echarle paelante. No importa de dónde vino, el estallido ya explotó, así que sírvase ud este vals rebelde de esta banda tan importante.

sábado, 11 de abril de 2026

el Tratado de la Seriedad Absoluta

La historia fue cruel con los frailes franciscanos, puede que la culpa la tuviera el tío Umberto Eco, cuando escribió uno de sus mejores libros y nos hizo creer a todos que esos viejos mañosos prohibían la risa en sus salas de clase.

Pero para ser justos con los viejos mañosos, los wnes también se reían, de hecho, existía en su contexto espiritual una especie de sacralización de la alegría, es decir: La risa como un fin. Lo único que nos molesta desto, es que aquella defensa de la alegría termina por volverse un tanto desprolija: Amemos la risa, intelectualicémosla y espiritualicémosla, hagamos pinturas sobre la risa y escribamos poemas magistrales sobre ella. Qué nos estaría faltando entonces? Reírnos po aweonao! Si al final los viejos mañosos se reían poquito, aunque según ellos la alegría tenía que ser considerada casi solemne y respetadísima, y al final tenía su lucha, en ese libro, contra los otros viejos más mañosos todavía: los benedictinos, estos últimos desdeñaban el humor por considerarlo impuro, mira los sacos de wea pa grande.

Contaremos hoy una historia sobre unos años oscuros en la historia de la humanidad, en donde la Risa fue activamente prohibida.

Se trata del año 2032. Es ciertamente una historia vieja, considerando que ya han pasado cerca de seis décadas de aquella desquiciada versión de la doctrina del shock (el presente narrativo se ubica aquí en el año 2089). Cuando hubo facciones peleando para todos lados, representantes de las fuerzas de poder germinadoras de desdicha y crueldad.

Así fue que se impuso u a solución: El Tratado de la Seriedad Absoluta de 2032, que prohibió el humor por considerarlo una distracción burguesa para la productividad industrial, comercial y social. 

Como único antídoto para la epidemia de Odio que rugía en aquellos años, las autoridades más altas tuvieron la obligación de someter a la humanidad a la calcificación del espíritu. El atributo universal de la risa como válvula de escape biológica fue proscrito, convirtiendo el rostro humano en una mascarita de mármol. 

Por qué se produjo esto? Bueno, el Hate que ya no se podía contener tenía casi siempre un sólo objetivo: Bullying para las masas, o bien, buscar un enemigo común para reclutar secuaces a tu favor. 

En Finlandia inició una política pública, que bien o mal entendida, derivó en lo que acabamos de relatar. Se "descubrió" que el origen del Bullying no estaba en el que hacía Bullying, ni tampoco en la víctima. Había una tercera fuerza que era la que lo volvía tan poderoso: Los espectadores. Porque ante cada escena de Bullying, la simple indiferencia del agresor sobre el maltratado, o la risa que podría provocar un chiste cruel, significan el mecanismo de subsistencia de esa conducta.

Como resultado, y como ocurre casi siempre en el nombre del bien común, se gestó la creación del Tratado, que llevó a esta distopía de cinco décadas, conformando lo que nuestros hijos ya conocen como la historia más oscura de la historia (pleonasmo elaborado por niños).

Y así nomás, chao pescao a la Risa por medio siglo.

Fue entonces cuando surgió la resistencia subterránea conocida como el Hysteria Inn, una red de sanatorios clandestinos donde se practicaba una Taxonomía de la Irrelevancia Sagrada, la que se detalla a continuación:

I. El Joker: La Reconstrucción de la Comisura

En los suburbios de las ciudades, donde el Tratado de la Seriedad Absoluta aún no lograba filtrar el aire, operaba este primer agente, nuestro querido Joker. No era un anarquista inspirado en los cómics, sino un cirujano plástico clandestino. Su misión era revertir la "atrofia del cigomático", una secuela física de décadas de rostros de mármol (el cigomático es el huesito donde nace la risa en la expresión facial). Con bisturíes oxidados y anestesia vencida, el Joker devolvía a los disidentes la capacidad técnica de sonreír. No buscaba la felicidad, esa era una categoría burguesa prohibida, buscaba la funcionalidad mecánica del gesto prohibido para que el individuo pudiera, al menos, fingir una ironía frente al pelotón de fusilamiento. Era un doctor, eso es cierto, pero en la práctica hacía las veces de Enfermero del Alma, esa categoría preciosa inventada por el tío Charly García.

II. El Wasón: La Infiltración del Boletín Oficial

El Wasón era el agente doble del sistema. Instalado en las oficinas de redacción del Ministerio de Productividad en lan naciones que iban quedando, a falta ya de límites territoriales que se habian desvanecido por las guerras de aquí y allá. La labor del Wasón consistía en redactar leyes tan absurdamente solemnes que terminaban por colapsar bajo su propio peso semántico. El tipo le metía rimas asonantes a los decretos de exportación y metáforas de doble sentido a los manuales de convivencia. Su mayor logro fue el "Anexo 4.b sobre la Rigidez Facial Obligatoria en Funerales de Estado", un texto tan denso y ridículo que provocó el primer brote de risa histérica colectiva en una oficina de correos, resultando en la ejecución de doce funcionarios que no pudieron contener la expresión espontánea en sus caritas.

III. El Juglar y el Jester: El Correo de la Rima Proscrita

Mientras el mundo se comunicaba mediante protocolos binarios de eficiencia, y donde evidentemente los unos y ceros que gobernaban el lenguaje universal habían empezado a flaquear como herramienta única de comunicación, el Juglar recuperó la tradición oral. Estos wachos eran nómades que transportaban la base de datos de los chistes clásicos (aquellos que el shock de 2032 intentó borrar) codificados en baladas de apariencia sacra, un Tiny Data como respuesta contracultural a esa manera tan recompleja de ver el mundo que nos enchufó el Big Data. Por su parte, el Jester se infiltraba como asesor de imagen de los altos mandos; su tarea era la "humillación asistida", logrando que los líderes lucieran tan patéticos que la seriedad del pueblo se resquebrajara por pura vergüenza ajena.

IV. El Clown y el Payaso: La Semiótica de la Nariz Roja

En esta distopía, el Clown era un clínico del absurdo. Operaba en los "sanatorios de la risa", tratando a pacientes que habían olvidado cómo procesar el error humano. El Payaso, en cambio, era la unidad de choque. Utilizaba el maquillaje blanco no para entretener, sino como un lienzo de invisibilidad ante las cámaras de reconocimiento facial del Estado, que solo buscaban "expresiones de neutralidad productiva". Una nariz roja en un callejón era la señal de que la Taxonomía de la Irrelevancia Sagrada estaba reclamando ese territorio, como unas zapatillas colgando en los cables eléctricos de los barrios latinos.

V. El Loco: El Archivo Viviente de la Paradoja

El Loco era el único ciudadano exento del Tratado, pero solo porque el sistema lo consideraba "hardware dañado". Bajo esta protección legal, el loco se convirtió en el custodio de la verdad. Mientras los ciudadanos cuerdos se marchitaban en su rigidez funcional, el loco caminaba por las avenidas gritando verdades matemáticas envueltas en delirios mesiánicos. Era el único que podía señalar que el Rey estaba desnudo, o peor aún, que el Rey era un algoritmo programado para no reírse nunca de sus propios bugs.

VI. El Wag: La Guerrilla del Aforismo

El Wag operaba en las redes sociales encriptadas de la resistencia. Era un francotirador del lenguaje. En un mundo donde el "Hate" se combatía con silencio absoluto, el wag lanzaba frases cortas, aforismos ácidos que desactivaban la propaganda estatal mediante la sátira. Su arma era la brevedad impertinente. Un comentario de un wag podía destruir la credibilidad del Gran Líder en menos de 140 caracteres, demostrando que la risa, aunque fuera interna, era el fin de la obediencia.

VII. El Fool y el Albardán: La Ontología del Barro

El Fool era el filósofo de la red. Su tarea era recordar a los rebeldes que, tras la caída del Tratado, lo que quedaba era el vacío. Si la risa es un fin, el fool se encargaba de que ese fin fuera trascendental. A su lado, el Albardán representaba la resistencia rústica. Era el humor de la tierra, la grosería necesaria que recordaba que somos carne y desperdicio. Mientras el Estado buscaba la pureza del mármol, el albardán ensuciaba la realidad con la vulgaridad sagrada de existir.

VIII. El Arlequín: La Geometría del Camuflaje

El Arlequín no bailaba; diseñaba rutas de escape. Su traje de rombos era en realidad un patrón de camuflaje disruptivo diseñado para confundir a los drones de vigilancia. Cada color representaba un nivel de acceso en la red clandestina. La presencia de un arlequín en una zona industrial significaba que la monotonía estaba a punto de ser intervenida por una explosión de color fuera de norma, un atentado estético contra el gris del Tratado.

IX. El Zany: El Sabotaje de la Entropía

Finalmente, el Zany era el técnico de mantenimiento de la entropía. Su función era introducir movimientos erráticos en las líneas de montaje. Un tropiezo calculado, una pieza colocada al revés, un baile espasmódico frente a los sensores de eficiencia. El zany demostraba que la perfección productiva era una forma de muerte. Su cuerpo era una protesta viva contra la línea recta, un recordatorio de que la evolución humana no fue un proceso serio, sino un zigzag afortunado entre el caos y la carcajada.

martes, 7 de abril de 2026

hínchame las pelotas

Te invito de nuevo, como un mantra repetido, a que entres a mi casita.
Ven, pásale y juega.
Por favor rompe algo, pregúntame por qué pinté la puerta con salsa de tomates, o cómo se llama la arañita de la ventana.
Ven a hincharme las pelotas y sácame de quicio. Abre la puerta que siempre está cerrada, rompe el espejo que nadie quiere romper.
Pero por favor, métete un poquito más que sea en mi mundo.
A mi sí me da la energía para bancarme el desorden o la falta de paz mental, la discusión y la dialéctica.
 Y aclaro, mis pretensiones son conectar, como los monitos de Avatar: y una vez enchufados, empezar a mover cosas con la mente, 
Otra aclaración, no tiene que ser siempre, una de cada tantas está bien.
Sólo te pido que no te quedes callado cuando me sale el monstruo. Cuando agarro vuelo y me pongo rarísimo, cuando escribo algo y te lo muestro como si quisiera moverte el piso y sacarte de ese estado demente de inmovilidad.
Porque ya te confesé mis pretensiones.
Por favor te pido, no hagas como que esta parte de mi no existe, que me jode y me tortura ver como aplaudes el tiktok de mi amigo, la artesanía de mi amigo, el chiste de mi amigo, y al mismo tiempo ignoras activamente mi lengua desbordada.
Cuando me veas parlotear es justo cuando vas a empezar a ver las cosas moverse solas, cuando me pares la oreja y renuncies a tu necesidad de mantener una identidad que te costó años forjar. Cuando te desapegues de ese Yo y nos permitas empezar a mover objetos en un universo paralelo, ahí recién inicia la magia de la alquimia y la telequinesis.
Si no entiendes, pues pregunta. Si te da miedo, pucha, ahí se pone más difícil. Pero na que hacer, si el miedo te vence y no preguntas, o si la curiosidad no llega tan arriba, déjame pasar y no me odies, no me juzgues y quédate con mis gracias, que ya has visto que son caleta. Porque aprendí a hacerte reír y a deslumbrarte, sólo que después de eso necesito mostrarte más cosas, y hablar de más cosas, y contarnos secretos y salir corriendo acompañados de una bandada de objetos movilizados a pura mente locoooo!

lunes, 6 de abril de 2026

de cero a 100

Adelante, toma asiento.

Te ganaste el oro la plata y el bronce 

Por diezmar a los malos y los feos

Y para que por fin se renueve 

Deberás cortar mi nariz de Pinocho 

En siete hermosos pedacitos. 

Pero no abuséis, maldito 

Que sin control y sin corriente 

Mi cuarto se oscurece. 

Se apaga y prende el estrés 

Y varios segundos después 

Uno se vuelve ligero 

Un poco loco y raro, pero siempre sincero.