sábado, 31 de julio de 2021
Hysteria Inn Story Pt.5 / El Museo de las Artes
miércoles, 28 de julio de 2021
Hysteria Inn Story Pt.4 / La habitación de las victorias
lunes, 19 de julio de 2021
Hysteria Inn Story Pt.3
Por los pasillos de su hostería Ana no estaba sola. En el inquietante momento previo a la elección de su puerta de turno, se cruzaba a veces a empujones con otros tipos deambulando como ella. La diferencia crucial era que esos tipos sólo se apostaban en la mirilla de cada puerta, mirando las descripciones de lo que contenía cada habitación, saboreando con orgullo su perspectiva de monstruos omnividentes. Y casi siempre (a diario desde que puso en funcionamiento su Hysteria Inn), se cruzaba con algún torpe intelectual. La jactancia de estos tipos la desalentaba, se veían gigantes desde abajo, parecían enormes bestias babeando su sabiduría por la boca y conteniendo su risa de superhombres de pasillo. Porque ellos jamás abrían una puerta, esas puertas magníficas que Ana puso ahí para adornar la felicidad, y que a ella tantas satisfacciones le habían entregado. No, ellos no se rebajaban, no eran dignos de entrar a ninguna de esas puertas en las que la apuesta era un requisito. Ellos desafiaban a la incertidumbre vestidos en algodón, vanagloriándose cada treinta segundos de su piel sin magulladuras.
Ana no los soportaba, y cada noche intentaba avanzar por el pasillo sin levantar la vista, sin mirar hacia arriba a este paraíso seco que promovían los monstruos. Pero no eran suficientes para vencer su pulsión temeraria, se dejaba enfriar por una que otra imagen de la alegría en conserva de estas bestias, pero no mucho más, y al comienzo de cada noche, orgullosa siempre de su decisión, abría la puerta que la llevaba allá lejos, sobre todo lejos de ellos, esos brutos superhombres.
Hysteria Inn Story Pt.2 / Intensidad
Ana entró a la primera puerta cerrada. La palabra intensidad se dejaba leer en una tipografía caótica, como escritas por una niña de 5 años.
martes, 6 de julio de 2021
Hysteria Inn Story Pt.1
Ana Datrevil imaginaba desde muy pequeña que su padre tenía algún tipo de pacto con el Diablo. El "evil" de su apellido le sonaba inquietante y un poco atractivo, y le hacía sentir más interesante de lo que en realidad era.
Con los años, sin embargo, encontró satisfacción en la bondad; en abrir una puerta para encontrar un cuarto iluminado, limpio y fresco; en su exquisito café al desayuno y las cenas groseras una vez por semana; en la paz de su cuenta bancaria sin números rojos; y sobre todo, en la dicha frugal de la comodidad hogareña. Su casa era su paraíso.
Y como un rayo, irrumpió en su cabeza la cosquilla de la curiosidad. Su plan fue el siguiente: Agarrar todas sus cosas importantes y largar de casa. Pero no a cualquier parte, si quería sostener su delicado paraíso hogareño, debía encontrar cada noche un alojamiento tanto o más bello que el de su primera casa.
Así partió su proyecto personal llamado Hysteria Inn Story (le gustaba más el nombre en inglés porque en castellano sonaría algo así como La historia de la Hostería Histeria). La cosa era simple: alojaría cada noche en una habitación diferente del Hysteria Inn, en un lugar diferente y con personas distintas. Probaría las camas, la comida y el servicio. Y partiría a la mañana a una nueva sala de este paraíso andante.
