Tampoco a Fabiola.
Muy probablemente nunca los conozca.
No pretendo con esto llorar sus lágrimas ni apropiarme de su dolor.
Es que intento ponerme en sus zapatos y no me gustaría estar ahí.
Intento pensar cómo le explicaría a mis hijos que ya no podemos jugar como antes pq el papá no ve.
Cómo prender un cigarro, cómo tostar un pan. Cómo hacer una clase, cómo....
Por la chucha no puedo. No me aguanto el odio de las vísceras. No puedo dejar de pensar en ese ser humano maldito que tiene toda la culpa. Ya no me hace gracia su humor de meme, ahora sólo quiero verlo pagar por todo. Por toda la sangre que le puso a la calle, por todos los mártires que nos deja su dogma, su falta de humanidad, su estúpido liderazgo internacional. Me faltan adjetivos y me sobra rabia. Me gustaría verlo atragantarse de un ataque de tics, verlo podrirse, verlo vomitar con sangre cada uno de los ojos que se ha llevado. Verlo de rodillas y escuchar el más hondo de los quejidos salir de su garganta.
No hay espacio ya para humanizarlo, no le queda holgura. Ya no puede reclamar nuestra empatía, tampoco indulgencia. Sólo le queda apostar a salvarse en su pozo de mierda, con la ayuda de su séquito de coprófagos.
Espero que no, que no pueda salvarse, que lo parta un rayo, por último, pero que no se salve.
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