Un fetiche apocalíptico
Alimentado hasta el empacho
De celuloide y tecknicolor
Ahí donde las papas queman
No me salva la cuarentena
Ni mi amor ni mi alegría
Ni mi ascetismo ni mi soledad
Pero me salvo igual
Aunque sea otra cosa
Una pasión tal vez
Una telaraña o una estrella
Una cosa rara y sin nombre
Que me gasta las penas
Que me busca adentro del pozo
Y me habla
Una voz aquiescente
Que me atornilla las libertades
Que no me deja en paz
Y se indigna si no le hago caso
Son las lunas de Júpiter
Envueltas en trompetas
Revueltas y endulzadas
Al servicio de mi buen genio
De mi mal genio y del más o menos.
Son las lunas de Júpiter
Envueltas en trompetas
Revueltas y endulzadas
Al servicio de mi buen genio
De mi mal genio y del más o menos.
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