Qué ciudad de mierda
Cuatro angeles proscritos maldijeron este lugar
Te sienta bien ese ombligo ñieloso,
Te otorga tu ID de ciudad
Y hasta ahí no más llegas, pueblo mediocre.
No es difícil encontrar belleza en tus calles
Pero no te pertenece,
Y encima, a cada delicia de tus tierras
Le gravas un tax indecente.
Con una crudeza maligna
Usas nuestra savia para drogarte
Por eso tu historia es triste, descolorida
Y fría y lluviosa y bruta.
Te confieso que tus residentes te abandonamos.
Te guste o no, nuestro silencio es tu condena
Si ya nos podriste,
Callaremos para que te pudras con nosotros.
Nunca serás una gran ciudad, maldita ciudad.
No te dejaremos.
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