Y todo esto no era más que una novela (medio rara, aclaramos), inventada por el señor Álvaro Peña, que en sus viajes por el sur de Chile escribió un libro llamado "el ejército de las caritas felices". El plot de la historia es fácil: Un día cualquiera en la ciudad inicia una suerte de agrupación de niños que les da con dibujar caritas felices donde se les pare la raja. Con el tiempo, esta manifestación espontánea se vuelve sospechosa e inicia una campaña sanitaria para eliminar estos actos insalubres e inadecuados. Para no caer en spoilers vamos a dejar hasta ahí la cuestión.
Para Álvaro, su historia era un asunto personal, y no se le pasó por la cabeza la idea de que esta historia liviana agarrara más vuelo del que él le había puesto. Y bueno, así nació esta cuenta de Insta, como un spin off de su propia novela, pero con un montón de instantáneas que se le arrancaron del libro y se mezclaron con personas reales y una ciudad maravillosa.
El asunto es que Álvaro nunca se imaginó que su aventura literaria iba a repercutir el corazoncito de un chico sensible llamado Daniel, el que, junto con su amiga del alma, Ana y los gemelos W, van por la ciudad grafiteando caritas felices "aleatoriamente". Los registros presentados acá pertenecen a comunas de la Región de la Araucanía, donde se ha dejado constancia del ataque de este grupo de muchachos (no se ha reportado a la fecha alguna otra manifestación en otras ciudades del país).
Dijimos sin spoilers pero este merece la pena. El aleatoriamente de recién estaba entre comillas por que hay un pequeño secreto. Si uno agarra el google maps, y pincha en todas las ubicaciones en que estos cabros pintan caritas, es posible encontrar un....(mucho spoiler).
Los personajes principales son los siguientes:
Daniel: El diletante picao a deportista que le gusta verborrear sobre canciones y películas y lo que se le cruce por delante. Que después de pasar un par de tragedias en la ciudad en que vive, se sobrepuso gracias a la novela de Álvaro e inicia un acto de valentía con consecuencias políticas de relevancia nacional.
Ana Datrevil: Una niña no tan niña que inicia su camino lejos de casa, y conoce a Daniel por casualidad.
Los abuelos: La abuela y el abuelo que le enseñaban cuestiones importantes al Daniel.
Sir Melchor: En la historia original era un Pastor Inglés, pero Álvaro seleccionó a ese perrito de la foto en el casting porque lo encontró adorable. Es la mascota de Daniel y le toca hacerse cargo de la parte fantástica de la historia, con viajes en el tiempo y esas manos.
Los gemelos Walter y Waldo: El primero muy japi y extrovertido, casi siempre arriba de la pelota. Un hombre encantador y para más remate, wapísimo. Su gran defecto: una hipersensibilidad que lo llevaba siempre a flashar todo demás, es decir, era un "amante excesivo" o un adicto al deslumbramiento.
Waldo, en cambio, podríamos decir que es su opuesto. No es muy agraciado el pobre, y esto mismo lo convirtió con los años en un chico tímido y resentido. No se metió en ese círculo vicioso de gente tóxica porque su hermano lo sacó antes, aunque no pudo evitar que agarrara un espíritu medio combativo y nada mesurado.
La historia de amor: Siempre tiene que haber una historia de amor. En este caso es bien melosa y omite el drama romántico, o al menos lo declara pero lo tira pa otro lado y al final pasa piola.
Fin.
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