sábado, 11 de abril de 2026

el Tratado de la Seriedad Absoluta


La historia fue cruel con los frailes franciscanos, puede que la culpa la tuviera el tío Umberto Eco, cuando escribió uno de sus mejores libros y nos hizo creer a todos que esos viejos mañosos prohibían la risa en sus salas de clase.

Pero para ser justos con los viejos mañosos, los wnes también se reían, de hecho, existía en su contexto espiritual una especie de sacralización de la alegría, es decir: La risa como un fin. Lo único que nos molesta desto, es que aquella defensa de la alegría termina por volverse un tanto desprolija: Amemos la risa, intelectualicémosla y espiritualicémosla, hagamos pinturas sobre la risa y escribamos poemas magistrales sobre ella. Qué nos estaría faltando entonces? Reírnos po aweonao! Si al final los viejos mañosos se reían poquito, aunque según ellos la alegría tenía que ser considerada casi solemne y respetadísima. Además, los franciscanos tenían su lucha en ese libro contra otros viejos más mañosos todavía: los benedictinos, estos últimos desdeñaban el humor por considerarlo impuro, mira los sacos de wea pa grande.

Contaremos hoy una historia sobre unos años oscuros en la historia de la humanidad, en donde la Risa fue activamente prohibida.

Se trata del año 2032. Es ciertamente una historia vieja, considerando que ya han pasado cerca de seis décadas de aquella desquiciada versión de la doctrina del shock (el presente narrativo se ubica aquí en el año 2089), cuando hubo facciones peleando para todos lados, representantes de las fuerzas de poder germinadoras de desdicha y crueldad, que se dieron cuenta de que las personas tendían a consumir más cuando mediaba el odio y el resentimiento hacia tu vecino. Por el puro gusto de verlo padecer, el ser humano se tendía a movilizar para causar...

Así fue que se impuso una solución: El Tratado de la Seriedad Absoluta de 2032, que prohibió el humor por considerarlo una distracción burguesa para la productividad industrial, comercial y social. 

Como único antídoto para la epidemia de Odio que rugía en aquellos años, las autoridades más altas tuvieron la obligación de someter a la humanidad a la calcificación del espíritu. El atributo universal de la risa como válvula de escape biológica fue proscrito, convirtiendo el rostro humano en una mascarita de mármol. 

Por qué se produjo esto? Bueno, el Hate que ya no se podía contener tenía casi siempre un sólo objetivo: Bullying para las masas, o bien, buscar un enemigo común para reclutar secuaces a tu favor. 

En Finlandia inició una política pública, que bien o mal entendida, derivó en lo que acabamos de relatar. Se "descubrió" que el origen del Bullying no estaba en el agresor, ni tampoco en la víctima. Había una tercera fuerza que era la que lo volvía tan poderoso: Los espectadores. Porque ante cada escena de Bullying, la simple indiferencia del agresor sobre el maltratado, o la risa que podría provocar un chiste cruel, significan el mecanismo de subsistencia de esa conducta.


Como resultado, y como ocurre casi siempre en el nombre del bien común, se gestó la creación del Tratado, que llevó a esta distopía de cinco décadas, conformando lo que nuestros hijos ya conocen como la historia más oscura de la historia (pleonasmo elaborado por niños).

Y así nomás, chao pescao a la Risa por medio siglo.

Fue entonces cuando surgió la resistencia subterránea conocida como el Hysteria Inn, una red de sanatorios clandestinos donde se practicaba una Taxonomía de la Irrelevancia Sagrada, la que se detalla a continuación:

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