miércoles, 14 de abril de 2021

No soy un cobarde, no soy un cobarde

Se me perdieron los ojos
Se me acabó la saliva
La sangre en mis venas se estancó.
Las yemas de mis dedos, carbonizadas.
Mis tripas resuenan, 
Alharaquean algún dolor desconocido. 

Me urge la vida
Mi pulso apura un ritmo sincopado.
Las estrellas y la noche
Sólo acogen su belleza en una fotografía 
Una miserable instantánea escuálida.

Las hojas que deja el otoño 
Todas románticas e ingenuas
Pudren salvajemente al asfalto
Lo agrietan y lo afean.

Anestesiado y amnésico
Uso mi amor como aliciente.
Mi amor a una mujer
A mis hijos 
A mi trabajo y a los libros
A la música y al cine.
Todos valen para olvidarme
Del hambre y sus dueños,
De la humedad de las otras casas,
Del frío y la miseria que no me toca.

No me siento un cobarde, por cierto
Uso mi cabeza para escribir y
No soy un cobarde, 
Pero sí un inútil,
Al menos aún. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario