El síndrome de Stendhall una forma muy particular de pogo, aunque se cuenta que lo inventaron en alguna tocata anarca, y que nació de un arrebato grupal en el público. La música estaba buenísima, necesitabas moverte y patalear, comentaba un testigo entrevistado años después para el documental "Sobredosis de Belleza en el Siglo XX", escrito y dirigido por Paul Thomas Anderson, y disponible en Netflix a partir de marzo de 2023.
"El último pogo de Rita maldita" debe ser un librazo, aún no lo leo pero me tinca mucho mucho. Es que el título está muy bueno.
En Bossa&People de El Kuelgue, el lagrimeo exquisito de la segunda parte es sólo por un poco de pogo allá loco!.
Mi pogo favorito fue en un recital de NIN, donde las luces y la música te picaneaban las patas para agitarlas contra lo que se moviera, fue muy divertido la verdad.
El peor de todos ya no sé en qué concierto fue. La violencia ahí era por gusto, un mosh monárquico donde los más rudos te pegaban sin nada de compasión, como apurados por ponerse una corona invisible de animal alfa. Los demás, los más escuálidos, nos metíamos igual a recibir alguna manopla o puntapié inolvidable, sin el jugueteo de un pogo como dios manda, y aguantando con el único afán de decir yo estuve aquí. No me hizo gracia ni valió la pena el recuerdo.
Este popurrí bien podría ser una forma de pogo, pero eso sería muy forzado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario