Cada vez que me cruzo con mis bullers me asalta una urgencia de que se haga justicia. Es un impulso imprudente y sobre todo inevitable, en que necesito ver q paguen por cada pedacito de piel que me sacaron.
En esa calentura invento torturas bien inocentes, y finalmente la ilusión que más me satisface es la de que mis espectadores me dan la razón y condenan a quien corresponde.
Al verme tan estúpidamente ridículo se me empieza a bajar la adrenalina, y me aparece un estado zen que no debe durar más de 5 segundos. Luego me toca elegir.
Y elijo irme a Numir. Y me convierto en el Señor del Planeta Numir.
Es mi planeta y hay navidad todos los días, los bullers ahora son mis panas y me traen regalitos. Y aunque pudiera sonar perfecto, ni siquiera aquí en mis reinos soy capaz de soltar su mano muerta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario