sábado, 31 de julio de 2021

Hysteria Inn Story Pt.5 / El Museo de las Artes

La arquitectura del museo es una obra de arte en sí misma. Uno podría creer a simple vista que carece de muros o columnas, pero lo cierto que la tecnología fue exprimida para dar con una solución ad hoc. Fibra de vidrio y carbono para sustentar estructuras enormes, espacios móviles, ambientaciones personalizadas, con un poquito no más de Big Data e IoT, cualquier persona que pusiera un pie dentro del museo podría ser escaneada desde la pupila hasta las entrañas. El mapeo cerebral del edificio es solo el primer pasito porque en menos de un segundo, todo alrededor del visitante se adapta a cada uno de sus gustos. Las experiencias y exposiciones rellenan con creces la más complicada de las expectativas, todo para garantizar al usuario una exquisita degustación de artes a la carta. 
Ana era hoy la espectadora afortunada que recorría los pasillos de este edificio traslúcido. No eran sólo siete ni tampoco puramente visuales, las artes que le presentaba esta habitación le arrancaban todo sesgo anterior. La cuestión se trata sólo de disfrutar, de reventar burbujitas de placer, morderse los labios, cerrar los ojos y exhalar goce. 

Libros tallados en piel, canciones en forma de pastel, esculturas fumables, pinturas para vestir, braille hipertexturizado y así hasta el empachamiento.

Tanta devoción hacia la Belleza tenía sí una tarea por delante. Al concluir la noche en el Museo de las Artes, Ana debía firmar, con su sangre, un contrato que la obligaba a trabajar hasta el día de su muerte como una voluntariosa comunicadora, sacar las artes del museo y llevarlas a todo rincón posible, exponer el Salón de la fama, mostrar a los inmerecidos y a las grandiosas, a los muertos y a las premiadas en vida. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario